Ser um homem feminista

do La Nacion

Ser un hombre feminista

No deseo que tengamos poder sobre las mujeres, sino sobre nosotros mismos

ARIEL CALDERÓN ESTUDIANTE DE SOCIOLOGÍA, UCR 12:00 A.M. 03/05/2012

La vida diaria es un ámbito de la política de género, argumenta R. W. Connell en su libro La ciencia de la masculinidad (2003). De esta manera, invita a reconocer que la sociedad impone las diferencias de género y que nos las hace recordar constantemente. Pero, más importante aún, es pensar si estas diferencias son necesarias y para quién son necesarias. Entonces, como hombres, debemos replantearnos nuestro papel y preguntarnos si debemos seguir las pautas de género que se nos han impuesto.

Para esto, es vital utilizar una perspectiva feminista que nos ayude a cambiar, modificar y eliminar esas actitudes y prácticas que nos han inculcado, porque la mayoría de las formas de ser un “hombre de verdad” en esta sociedad, contienen un fuerte elemento de dominación.

Feminismo y el mito del machismo invertido. Una perspectiva feminista nos ayuda a reconocer que somos personas educadas para cumplir uno u otro rol de acuerdo con nuestro sexo y que con esto se crea una división de lo que es adecuado para un hombre y para una mujer, como si fuesen condiciones inamovibles.

La reconsideración de estos roles tradicionales, femeninos y masculinos, viene desarrollándose desde el siglo XVIII en un proceso que continúa hasta la actualidad. Este proceso de descodificación de los roles de género, de investigación y de producción del conocimiento sobre ese fenómeno, se llama feminismo.

Hay que tener claro que el feminismo es una corriente teórica y política, cuyo pensamiento sigue el método de construcción científica del conocimiento. No es, de ninguna forma, una competencia al machismo, como tampoco un grupo de mujeres revoltosas que desean “ganarles” y “dominar” a los hombres. Tampoco es una corriente dedicada a difundir el discurso de que ser hombre es malo, como lo quieren hacer creer algunos de sus críticos.

El feminismo, al igual que otras ramas de conocimiento científico y filosófico, intenta visibilizar y replantear las estructuras de poder en las que los hombres tienen mayores oportunidades de surgir y menos cargas sociales y morales, ¡y ciertamente donde somos educados para creernos mejores que las mujeres!

La perspectiva feminista, de hecho, nos sirve a los hombres de alarma para valorar nuestro comportamiento. Basta con observar, desde el niño pequeño que se rehúsa a ser comparado con una mujer porque ya ha sido enseñado a considerarlas “débiles”, hasta el hombre que, al ver una mujer en la calle, grita cualquier palabra violenta en señal de dominio y control.

Además, sería suficiente con recordar los cientos de miles de casos de agresiones y asesinatos de mujeres que suceden en los hogares. La Organización Mundial de la Salud (OMS), en un estudio en varios países, determinó que entre un 15% y un 71% de las mujeres reporta haber sufrido en algún momento violencia física o sexual por parte de sus parejas (hombres). Y no solo las parejas son agresoras; también los hermanos, tíos, padres, maestros, etc. A partir de todos estos ejemplos que se pueden observar en cualquier lugar y sin mucho esfuerzo, piense ¿cómo se comporta usted en su vida diaria? Visualice cuántas de sus conductas agreden de una u otra forma la integridad de las mujeres; piense si menosprecia a las mujeres en los ámbitos en los que se desenvuelve. ¿Cómo actúa como hermano, padre, novio, esposo, estudiante, compañero de trabajo? Analice si tiene algún tipo de conducta nociva, agresiva o degradante con las mujeres.

Ya lo decía Mary Wollstonecraft, escritora del siglo XVIII, pionera del feminismo: “Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas”. Por lo tanto, como hombres debemos plantearlo a la inversa: Yo no deseo que los hombres tengamos poder sobre las mujeres, sino sobre nosotros mismos; porque somos parte de un sistema de privilegios y que divide con base en los roles tradicionales de género, y esto hay que romperlo.

Atrévase, sea valiente; sea un hombre diferente y consciente. ¡Sea un hombre feminista!

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Sobre ziulfabiano

Filho de pai Argentino e mae Brasileira, vivendo em Madrid e acompanhando o que se passa por aqui e por ali.
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